Era Dorada del Infierno

Sin duda, los cristianos (en particular aquellos cobijados por la Iglesia Católica) son quienes le han sacado el mayor provecho al infierno y la idea del castigo eterno, aunque el mismísimo Jesús de Nazareth prácticamente no lo menciona en sus evangelios (ni siquiera en los apócrifos). Tampoco Pedro ni otros contemporáneos de Cristo hablan del averno. Es muy probable que ninguno de ellos hablara del infierno porque todos fueron criados bajo las enseñanzas y tradiciones judías (que tenían un depósito de almas llamado Seol).

Las primeras descripciones de los tormentos que recibirán los pecadores se detallan en un libro llamado Apocalipsis de Pedro, escrito en el siglo II por un judío converso; tiene una gran influencia del mazdeísmo (también conocido como zoroastrismo, es una religión iraní que dividía el cosmos en Bien y Mal) y del pitagorismo (filosofía que postulaba la transmigración de las almas y practicaba una suerte de misticismo matemático). Sin embargo, será hasta el siglo III cuando empiece a popularizarse esta concepción del infierno como el lugar del sufrimiento eterno.

La esencia de la moral cristiana es el olvido de uno mismo y el sacrificio de la propia felicidad. Como esto se contrapone a la naturaleza humana, los cristianos empezaron a acumular un gran resentimiento contra aquellos que no vivían bajo ese yugo. Por ello, las llamas y las torturas eternas funcionaron como una gran válvula de escape a todo ese odio. Era más fácil hacerse el mártir pensando que los pecadores pagarían sus fechorías, aunque fuese después de la muerte.

El clero no tardó en darse cuenta de que podía usar el infierno como arma para que el pueblo se comportara como ellos querían; durante la Alta Edad Media, obispos y monjes inducían el miedo al castigo divino para mantener a su rebaño en el redil. Además, vieron que la excomunión era también un arma política que podían usar contra sus enemigos.

Llegó un momento en que la Iglesia hablaba más del infierno y sus torturas que de la salvación prometida por el Hijo del Hombre. Y después, desató el infierno en la Tierra con la Santa Inquisición… pero esa historia deberá ser contada en otra publicación.

Nos acercamos al final de este recorrido que estamos haciendo por los inframundos. Nos faltan dos paradas más: cómo es el infierno musulmán y cómo puedes hacer una visualización para exorcizar tus demonios internos. (7/9)

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