El infierno eres tú

La mitología cumple una función esencial en nuestra psique: Dota de sentido nuestra vida. Por ello, no queremos dejarte varado en el inframundo. Terminaremos este breve recorrido dándole un significado personal que puedes aplicar a tu vida.

El camino hacia uno mismo está lleno de pruebas, hay lecciones difíciles que debemos superar para saber de qué estamos hechos y de qué somos capaces. Una de las pruebas más duras es precisamente cuando llega el momento de bajar al inframundo.

Aquel que emprende un viaje al infierno está dispuesto a enfrentarse con su sombra, que es todo aquello que ha reprimido por ser demasiado doloroso o que ha rechazado porque se trata de aspectos de sí mismo que detesta. Quien está dispuesto a internarse en el territorio de los muertos ha perdido el interés por la vida y necesita reencontrarse consigo mismo. No te equivoques, el único que te hace sufrir eres tú mismo.

Si ya tienes práctica en hacer visualizaciones, puedes hacer ésta solo; pero si te sientes inseguro, es mejor pídele a un amigo que te acompañe.

Busca un lugar tranquilo, donde no te interrumpan. Puedes encender una vela blanca y un incienso, si quieres. También puedes poner música tranquila. Siéntate en una postura cómoda, puede ser en flor de loto sobre el suelo o recargado en una silla. Siempre debes mantener derecha tu espalda y procura apoyar tu lengua en tu paladar.

Cierra los ojos, concéntrate en tu respiración y visualízate en tu lugar sagrado. Date tiempo para ver lo que hay a tu alrededor, qué sientes, qué escuchas, qué hueles. Después verás que frente a ti hay un sendero entre los árboles, camina por él hasta que encuentres una puerta de roca; entra y emprende el descenso.

Sigue bajando hasta que veas al guardián y pídele que te deje pasar. Si no te deja, regresa por donde viniste e inténtalo otro día. Si te deja pasar, adelante, sigue caminando. Busca un lugar donde te puedas sentar. ¿Qué ves? ¿Qué sonidos te rodean? ¿A qué huele? ¿Hay alguien por ahí, puedes entablar una conversación?

Quédate ahí el tiempo que quieras y, cuando estés listo, levántate. Dale gracias a los dioses del inframundo y vuelve por donde viniste. Más pronto de lo que crees verás frente a ti la puerta de salida.

Quédate otro momento en tu lugar sagrado. Recuerda todo lo que acabas de vivir y cuando estés listo despídete. Recupera el ritmo de tu respiración, recuerda dónde está tu cuerpo, siéntelo; mueve suavemente tus pies, tus manos. Abre los ojos cuando estés listo.

Si quieres, comparte con nosotros tus experiencias, ya sea en los comentarios o por inbox.

Hemos llegado al final de nuestro recorrido por los inframundos. Esperamos que lo hayan disfrutado tanto como nosotros. Ahora estamos listos para recibir a los seres que mañana cruzarán el velo.

Vuelve entonces porque tendremos una publicación sobre qué es y cómo se celebra Samhain. (9/9)

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