Brevísima historia del inframundo

Te compartimos una serie de publicaciones (haz clic en cada link para leer más sobre cada tema) que hacen un pequeño recuento de cómo ha ido cambiando, a lo largo de la historia y de las culturas, la idea de qué le pasa a las personas después de que mueren.

Al principio, el Más Allá era solo un espacio inerte adonde iban a reposar las almas y nada más, sin ninguna clase de distinciones.

En Sumeria es donde encontramos las primeras trazas de cómo la misma existencia que tuvieron los vivos sigue después de la muerte.

Aunque es imposible saber en qué momento se agregó una perspectiva moral, sí quedan indicios de que los antiguos egipcios fueron los primeros en dar un premio o un castigo a las almas.

Son los griegos quienes agregaron guardianes para custodiar la entrada porque, al parecer, en esa época, los vivos desarrollaron un interés ferviente por visitar el inframundo.

Después de tantos viajes, era natural que se desarrollaran cartografías y relatos pormenorizados que describían a detalle cómo era ese reino de los muertos. Nadie lo hizo mejor que Virgilio en el libro sexto de La Eneida (Dante se basaría en ese texto para crear su Divina Comedia).

Sin embargo, sería hasta la llegada de los cristianos medievales cuando el infierno alcanzaría su máxima popularidad como la amenaza nada sutil de castigar a los impíos por toda la eternidad.

Es interesante para los mexicanos conocer el sistema de cuatro inframundos que tenían los aztecas, que dependía de la manera de morir sin tomar en cuenta qué se había hecho en la vida.

Por su parte, el infierno de los musulmanes es muy parecido al de los cristianos, pero con un toque muy esperanzador por parte de Alá, quien, en su misericordia infinita, podría perdonar al peor de los pecadores.

Hasta aquí solo nos asomamos hacia la evolución de un concepto humano que nos habla de la perdición y el castigo divino que las religiones dicen que nos espera a quienes no seguimos sus normas y códigos; ¿pero qué pasa en realidad? ¿Será verdad que la condena viene de afuera, impuesta por un demiurgo todopoderoso?

Los paganos no creemos en eso.

Los paganos estamos seguros de que el infierno eres tú; es decir, tú mismo eres el responsable de provocar tu propio sufrimiento porque estás apegado a patrones dañinos de pensamiento y conducta que repites sin darte cuenta; pero no te preocupes, que el paganismo también te da la tranquilidad de saber que tienes más de una vida para despertar tu conciencia y liberarte a ti mismo.

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